El objetivo del verano tiene que ser mejorar fundamentos determinantes y consolidar una identidad de juego. Para lograrlo hay que elegir pocas cosas, entrenarlas mucho, medirlas bien y sostener el proceso. Es simple.
El básquet actual premia a quienes tiran con eficiencia. El lanzamiento impacta en todo:
- Genera respeto defensivo.
- Abre espacios para penetraciones.
- Mejora la calidad de los tiros del equipo.
- Aumenta tus posibilidades reales de jugar más minutos y asumir responsabilidades.
En formativas, el desafío pasa por construir una técnica de lanzamiento fluida, armónica y posible de ser coordinada con otros fundamentos para aplicarla en el juego real.
Perfeccionar el tiro suele incluir una sensación rara, ajuste fino y pérdida momentánea de referencias. Ese momento aparece cuando el cuerpo deja atrás automatismos viejos y empieza a consolidar un patrón más eficiente.
Esa incomodidad se explica porque el cuerpo está reordenando coordinaciones, conexiones nerviosas y tiempos. En la práctica se siente así:
- La pelota sale distinta.
- Cambia el punto de liberación.
- El gesto parece menos natural.
- El acierto se vuelve irregular por algunos días o semanas.
Grabarte con un celular tirando es una de las herramientas más simples y más potentes para mejorar, porque te da algo que durante el tiro real casi nunca tenés: información objetiva. Mientras tirás, tu cuerpo se guía por sensaciones. El problema es que la sensación no siempre coincide con lo que realmente está pasando. La cámara cierra esa brecha.
Cuando te grabás, aparecen con claridad detalles que en vivo pasan desapercibidos:
- Alineación: pies, caderas y hombros en relación al aro.
- Base y estabilidad: si tu apoyo no está sólido, si caés desbalanceado o si repetís el mismo aterrizaje.
- Trayectoria y liberación: punto de salida, altura del tiro (parábola), timing de extensión, muñeca.
- Mano guía: si acompaña o interfiere (empuja, rota, corrige tarde).
- Fluidez: si el tiro es una cadena continua o si hay cortes (pausas, tirones, doble impulso).
Además, grabarte te ayuda a sostener el cambio técnico. En una etapa de corrección, el gesto nuevo suele sentirse raro y el viejo suele “pedirte volver”. Con video, podés verificar si estás entrenando lo que querés entrenar, incluso en días donde la pelota entra menos.
- Aprendés más rápido: reducís la cantidad de repeticiones “a ciegas”.
- Te volvés más consistente: detectás microerrores que se repiten (base, mano guía, balance).
- Medís progreso real: ves estabilidad del gesto aunque el porcentaje varíe.
- Ganás autonomía: dependés menos de que alguien te corrija en el momento.
- Mejorás la transferencia: podés filmar no solo técnica estática, sino tiros en movimiento, desde pull-up, con autopases, etc.
Con un celular alcanza. La clave es grabar poco y bien.
1) Elegí un objetivo por video
Un foco: base, mano guía, liberación, balance, velocidad de armado.
2) Grabá clips cortos (10–20 tiros)
No necesitás media hora de filmación. Con 10–20 tiros ya aparecen patrones.
3) Usá 2 ángulos básicos
Frente/diagonal (45°): para ver alineación, codo, mano guía, trayectoria.
Lateral: para ver base, timing, salto, balance y punto de liberación.
4) Compará “lo que intentás” con “lo que hacés”
La pregunta clave es: ¿mi gesto real se parece al gesto que estoy entrenando?
5) Definí un ajuste y repetilo
Salís del video con una sola consigna: Hoy, mano guía pasiva o Caer en el mismo lugar. Después repetís.
1) Elegí 2 o 3 aspectos para mejorar. La mejora real necesita foco. Dos o tres objetivos mantienen la energía puesta en lo importante y permiten consolidar.
Ejemplos de objetivos potentes:
- Técnica de lanzamiento (alineación, mano guía, parábola).
- Rapidez de ejecución (catch & shoot en tiempos cortos).
- Tiro tras dribbling (pull-up, step-back, side step).
- Finalizaciones con contacto.
- Manejo de mano no hábil.
- Defensa del balón (pies, manos, ángulos, presión sostenida).
2) Elegí 2 o 3 virtudes para potenciar hasta convertirlas en especialidad. La identidad se construye cuando una fortaleza se vuelve tu sello. El verano es ideal para repetir acciones que te representan y automatizarlas.
Virtudes que suelen convertirse en especialidades:
- Primer paso y ataque vertical al aro.
- Defensa 1vs1 y presión al balón.
- Rebote ofensivo y corrección.
- Lanzamiento de jump.
- Penetración + cambio de dirección + definición.
- Tiro desde una zona específica (esquina, 45°, media distancia).
Un jugador valioso suele ser el que combina una buena base de fundamentos con una o dos armas claras. Los fundamentos sólidos te vuelven confiable, porque sostenés tu rendimiento, tomás mejores decisiones y reducís errores evitables. Esa confiabilidad suele traducirse en minutos. El entrenador sabe qué esperar de vos.
Las armas claras te vuelven un especialista. Son virtudes que aparecen incluso cuando el partido se pone difícil y el juego se ensucia. Cuando una virtud se transforma en arma pasa a ser parte de tu identidad como jugador y se convierte en tu adn.
En ese marco, el lanzamiento ocupa un lugar especial. El tiro suma puntos y potencia tu juego. Por ejemplo, con un lanzamiento confiable, el defensor no te puede dar distancia, con lo cual se te hace más fácil penetrar, pasar y cortar y romper y descargar. Por eso el lanzamiento siempre tiene margen de mejora, incluso para el que ya tira bien.
En esa etapa, mejorar significa sostener porcentaje con más volumen, ejecutar más rápido sin romper la mecánica, tirar en movimiento y combinar el tiro con otros fundamentos. El salto aparece cuando el lanzamiento se vuelve confiable en ritmo real, con defensa cerca y decisiones rápidas.
El verano es ideal para construir esa versión del tiro con continuidad y repeticiones de calidad. El trabajo con el tiro toma distintas formas según el punto de partida. Si todavía estás construyendo tu técnica de base, el foco está en:
- Alineación y estabilidad.
- Control de la mano guía.
- Punto de liberación.
- Balance y caída.
Si ya tenés una mecánica estable, el foco pasa a:
- Porcentaje en volumen.
- Velocidad de armado.
- Tiro en movimiento.
- Tiros contestados (sobre un closeout).
- Combinaciones con dribbling, pases, cambios de ritmo.
- Selección de tiro y lectura en medio segundo.
Tirar bien en ejercicios controlados es un paso. El salto se produce cuando el tiro aparece con eficiencia en situaciones reales de juego: recepción en movimiento, decisión rápida, cansancio, defensa cerca.
El porcentaje ayuda, pero el proceso se sostiene mejor cuando medís también la calidad del gesto. En categorías formativas el objetivo es afinar la técnica más que el porcentaje. Obviamente que el objetivo final, en definitiva, es meterla más, pero para llegar a eso, primero tenés que asegurarte que tu técnica es la correcta. ¿Cómo saberlo?
- Repetición del punto de liberación.
- Trayectoria y rotación de la pelota (spin).
- Estabilidad de base y balance.
- Mano guía sin interferencia.
- Parábola correcta (que la pelota entre de chas).
Registrar pocos datos, todas las semanas, te da dirección y motivación.
Durante el receso, una decisión multiplica la calidad del trabajo, por ejemplo organizar entrenamientos por grupos con objetivos comunes. Esa lógica permite ajustar tareas y acelerar mejoras sin perder el enfoque colectivo.
- Por intereses (tiro, dribbling, definiciones, defensa).
- Por puestos: perimetrales y grandes. No creo que en categorías formativas haya otro tipo de agrupamiento. Incluso, esta división entre permitrales y grandes la debería poner entre comillas, porque es una etapa en donde todos deberían aprender todo, independientemente de la posición en la que jueguen.
- Por necesidades prioritarias (técnicas básicas, aplicación de técnicas en situaciones de juego bajo presión, toma de decisiones).
El lanzamiento entra en todos los grupos. Cada jugador lo entrena desde su nivel:
- Base técnica.
- Porcentaje y volumen.
- Velocidad de armado.
- Tiro en movimiento.
- Tiro tras dribbling.
- Selección de tiro de acuerdo a la situación.
Para organizarte, tomá nota:
- Dos o tres aspectos a mejorar.
- Dos o tres virtudes a potenciar.
- Frecuencia semanal.
- Indicadores de seguimiento.
- Breve reflexión semanal (qué funcionó, qué ajustar).
Un plan simple sostiene la intención. Elegí pocos objetivos, entrenalos en forma sistemática, registrá tu progreso y sostené el proceso. Esa combinación se ve después en la temporada en tus porcentajes, en tu confianza y en tu manera de jugar.
por Pablo Genga
Antes de pedir mejores decisiones ¿nos detenemos realmente a pensar con qué categorías y conceptos les pedimos a los jugadores que decidan?
Cuando se habla tanto de reglas en mini básquet, se habla poco de enseñanza. Una reflexión en torno a esta mirada.
Será el 26 y 27 de diciembre en el Club Once Unidos. Los contenidos estarán específicamente diseñados para dos grupos: quienes están en etapa de iniciación y U12 en adelante.
Todo listo para una jornada personalizada e intensiva en la que vas a mejorar tu lanzamiento con análisis de imágenes en vivo y corrección de errores técnicos.